En la actualidad no hace falta ser un prodigio informático para conocer a que se refiere el término (IoT) que durante el 2018 tomó un gran auge a nivel global. Sin embargo, recordemos que el IoT, es sencillamente poder comunicar diferentes dispositivos a través de Internet. Esto con el principal objetivo de realizar diversas tareas de una manera más cómoda e incluso eficiente.

Lastimosamente, como dice el refrán: “no todo lo que brilla es oro”, debido a que como toda tecnología enfrenta una serie de desafíos que ponen a prueba factores que pueden determinar su viabilidad. Durante el desarrollo de este espacio, analizaremos algunas situaciones que nos demuestran por que quizás no estamos totalmente listos para implementar IoT en todo el mundo.

Protocolo IPv4 vs IPv6

Lógicamente estos dispositivos requieren estar conectados a Internet para cumplir sus funciones. Inicialmente nos enfrentamos a uno de los problemas más básicos para que se llegue a realizar una conexión a nivel global de todos estos dispositivos: el protocolo de comunicaciones IPv4.

Desde el 2011 se ha venido advirtiendo sobre el cupo bajo de direcciones IPv4, lo cual permite identificar a cada dispositivo que está conectado. Pero, el cambio para muchos es bastante brusco, así que tomará bastante tiempo hasta que todo el planeta logre cambiar a IPv6 sin ningún inconveniente. Mientras todo esto sucede será imposible lograr el objetivo principal del IoT, así que hay mucho trabajo por hacer, partiendo de aquí.

Fotografia por NASA en Unsplash

Es poco lógico que teniendo disponible IPv6 desde 1999 optemos apenas por empezar a usarlo masivamente. Por que en el año 2015 ya estaban agotadas en más de medio mundo las IPv4 y aún así, muy pocas partes iniciaron el cambio.

Afortunadamente, el protocolo IPv6 tiene el número de direcciones disponibles para conectar todos los dispositivos que actualmente tenemos en el planeta y quedan disponibles millones más, por que la cifra es de 340 sextillones. Así que podemos estar tranquilos por ahora que no sufriremos como lo estamos haciendo con IPv4.

Seguridad y privacidad

Este no solo es un desafío del IoT precisamente, sino también de todo sistema informático que está conectado a Internet y almacena, gestiona o recopila informacion sensible de los usuarios. Debido a que es el pilar fundamental que debería tener esta nueva ola tecnológica que estamos afrontando durante la última década, pero la realidad es totalmente diferente a lo que imaginamos.

“Creo que el mayor riesgo es el hecho de que durante mucho tiempo la seguridad no se ha tomado muy en cuenta. La gente sólo se preocupa por la seguridad cuando las cosas van mal. Existe una falta de comprensión de que tener dispositivos conectados a Internet crea puntos de acceso que, si no están seguros, podrían permitir que los hackers se infiltren en la red empresarial”

Esas fueron las palabras de Aleksander Poniewierski, responsable global de IoT de EY durante una presentación relacionada a como ha venido impactando el Internet de las cosas en la era tecnológica. Es maravilloso y aterrador a la vez pensar que hace no mucho veíamos esto como algo futurista, pero actualmente es una realidad que está influyendo en todas las áreas donde estamos a diario.

Además, las personas que serán los usuarios finales de todo este gran despliegue aún no son conscientes del peligro que traen estos dispositivos los cuales supuestamente nos “facilitaran la vida” hasta cierto punto. Se le debe sumar a todo lo mencionado el tiempo que tomará adaptarse a las medidas de seguridad que recomienda cada fabricante y finalmente esperar o confiar que se apliquen correctamente de ser necesarias por parte del usuario.

Adaptabilidad del usuario

Este punto es bastante relevante para ambas partes, tanto fabricante como usuario debido a que cuando se realice un despliegue a gran escala de IoT los usuarios tendrán que aprender básicamente nuevas interfaces para la manipulación de estos dispositivos. Aunque probablemente serán muy parecidas a las que poseemos y utilizamos a diario por comodidad, no faltarán las nuevas que se complicarán al momento de realizar una interacción directa con un usuario sin conocimientos avanzados en tecnología o informática.

Recordemos que todo este ecosistema tendrá sensores y dispositivos por todas partes que utilizaremos para diferentes tareas diarias, asi que lo mas probable es que nos topemos con diferentes aplicaciones para cada dispositivo inicialmente. No descartamos y es lo mas seguro, que todo esto sea unificado en un solo entorno manipulable e interactivo para cada cliente, con la finalidad de generar un entorno amigable con sus usuarios.

Muchas empresas que generan productos de IoT se ven extrañadas cuando alguno de sus clientes valora de manera negativa este producto. El problema en ocasiones está en que la experiencia de usuario no es la mejor o la adecuada para el cliente, debido a que muchas empresas priorizan una sola estrategia general la cual esperarían que funcione perfectamente. Pero realmente el éxito depende de que tan bien se sienta el usuario manipulando un dispositivo complejo de la manera más sencilla.

Entonces ¿no estamos listos para IoT?

La respuesta a esta pregunta no se puede dar de forma general, debido a que muchas empresas y/o personas manejan los aspectos que hemos mencionado en este post de manera totalmente distinto. Más bien es una cuestión personal, la cual debe plantearse cada usuario que desee utilizar o implementar alguna solución de este tipo sobre un entorno laboral o personal.

En ocasiones debemos equivocarnos para aprender y mejorar a futuro, asi que, ya que iniciamos esto y van unos 27.000 de millones de dispositivos en todo el mundo, continuemos haciéndolo de una manera mucho más segura para brindarle una mejor experiencia a cada persona que tenga pensado hacer uso de las maravillas del Internet de las cosas.